Trabajar en equipo es un reto. Acéptalo, a ti tampoco te gustaba juntarte con uno de tus compañeros porque coloreaba feo tu trabajo, no te caía bien, estaba feo, no te dejaba en paz, se sacaba los mocos, olía raro, no hacía nada, en fin...miles de cosas por las que no se podía ¬_¬
Los niños tienen la misma temática ¿Cómo trabajar con alguien más?, o peor ¿Cómo dejar mi trabajo en manos de otros? A mí me gusta el diez de la maestra y que mi mamá me compre cosas o le presuma y ponga cara de ¡wow! ...clásico. Hay niños que no les importa el diez, ni la carita feliz, ni la dirección, ni el regaño de la maestra ni...uf! infinidad de cosas que se pueden hacer pero ninguna tan excitante como jugar en clase (ojo: ni siquiera es lo mismo jugar en el recreo).
El reto es encontrar esa mediación entre lo que lo hace trabajar como juego y lo que lo motiva (positiva o negativamente) a hacer las cosas con dedicación. Los maestros somos malos si los obligamos por eso es tan difícil. El maestro es bueno si trabaja pero es malo si no fue el método correcto. El maestro es bueno si el niño trabajó y el método motivacional positivo funcionó pero todos sabemos que es el típico niño que siempre saca 10, disciplinado y atento que todo salón tiene.
El reto no es trabajar en equipo, el reto es convivir con el resto del equipo para poder trabajar. Tanta variedad, tanta cultura en dos o tres pequeños que hace una odisea paradójica tenerlos juntos. Paradoja del equipo: la diversidad complementa y al mismo tiempo separa a los integrantes.
Sus opiniones son bienvenidas ^_^

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